A continuación transcribo algunas partes significativas (según mi parecer) de un escrito de Toyo Ito en el que describe el espacio simulado, cuya fuente figura al final del post. (Los paréntesis indican párrafos omitidos)
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En cualquier época, el sueño de una vida conduce a un nuevo espacio.
Por ejemplo, la gente de los años en torno a 1975 soñaba con una vida moderna en un espacio con aparatos eléctricos. El símbolo de todo ello era una casa de cubierta plana, con grandes ventanas, o brillantemente iluminada, y rematada con un tejado de poca pendiente, una cocina con un frigorífico y un horno empotrados, sillas de comedor con armadura de tubo cromado y delgados respaldos de madera curvada, etc. Esta vida modernizada conlleva cierto tipo de núcleo familiar. Un padre con camisa blanca que trabaja en una oficina moderna construida con acero y vidrio, y que vuelve a su casa, a esa cocina y a ese comedor, donde lo esperan una esposa y unos hijos sonrientes. Si un Volkswagen o un Citroën 2CV estuvieran aparcados fuera, la imagen de esa nueva vida sería perfecta.
Mientras que esa vida ideal propia de la era eléctrica se encarna esencialmente en el espacio de la forma moderna de vida, nosotros todavía no hemos encontrado un espacio adecuado para la vida ideal de la era de los ordenadores. Más que en las viviendas el contraste se refleja de un modo más efectivo en la diferencia entre el Volkswagen o el Citroën estaban diseñados con formas que implicaban diversas funciones mecánicas, mientras que los coches japoneses de nuestros días, dotados de varios dispositivos electrónicos inteligentes, se cubren de un envoltorio de diseño superficial, nada alusivo a la variada tecnología de su interior. El diseño de la imagen de los coches actuales es ajeno a su mecanismo. Otros aparatos electrodomésticos se basan en un concepto similar.
(…)
Entonces, ¿cuál es la nueva vida de hoy en día? Estamos demasiado ocupados para pensar seriamente en ello, pues una batería de pequeños temas y espacios de moda captan nuestra atención. Alimentos, vestidos y pequeños electrodomésticos, colocados en los estantes de grandes almacenes o en las tiendas de horario continuo, resplandecen con brillantez como si fueran a hacer realidad nuestros sueños. Pero después de comérnoslos, ponérnoslos o instalarlos en casa, pierden el brillo y parecen desvanecerse. Desde ese mismo momento, estamos condenados a seguir buscando otros nuevos.
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Desde el nacimiento del acero y el vidrio hemos venido buscando el espacio universal. Sin embargo, el espacio universal –que es casi como las coordenadas de la geometría euclídea- no alcanza completamente la homogeneidad aunque sea teóricamente homogéneo.
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Asi pues, el fenómeno de la homogeneización en la arquitectura de hoy se expresa de un modo completamente distinto de la búsqueda estética del espacio universal. Lo que está homogeneizado hoy en día es la propia sociedad, y los arquitectos luchan en vano contra ello.
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Hoy en día, nuestro entorno está lleno de una brillantez vacua.
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La vida simulada está formada sobre la base de una película trasparente que cubre la sociedad. Por ejemplo, hombres y mujeres se detienen en ciertos lugares antes de ir a casa a después del trabajo, con el fin de comer, cantar, bailar, charlar, ver películas, ir al teatro, practicar juegos o ir de compras. El tiempo y el espacio disponibles en algún lugar entre la oficina y el hogar –para hacer ejercicio, por ejemplo, en un club deportivo- son totalmente ficticios. La gente se come cualquier cosa que le sirvan como si aquellos platos hubieran sido preparados por su propia madre; cantan y bailan como si fueran estrellas de cine; debaten temas con quienquiera que esté a su alrededor como si fueran íntimos amigos; van de compras para tener buenos sueños, y actúan en un espacio artificial como si realmente estuvieran corriendo por el campo o nadando en el mar. Todo ellos son simulaciones, desde el espacio y las acciones hasta cualquier cosa que puedan obtener alli. Más aún, esta vida y este espacio simulados han invadido las oficinas y las casas en lugar de permanecer modestamente en una zona neutra como es el centro de la ciudad. Nuestras familias y nuestros trabajos son ahora todos simulados. Actualmente no podemos distinguir la realidad de la irrealidad.
Hemos perdido no solo el sentido de la vista, sino también el del gusto, el oído, el tacto y otros sentidos relacionados con la realidad. Ya no estamos seguros de lo que es realmente sabroso, de lo que oímos, de lo que realmente sentimos, etc. Nuestro cuerpo ha cambiado, aunque no nos demos cuenta de ello. Esto es así porque los sistemas de comunicación entre nosotros, o entre los bienes de consumo y nosotros han sufrido cambios radicales. Hemos transformado nuestro cuerpo de tal modo que podemos invertir la relación entre realidad e irrealidad con el siemple movimiento de una imagen.
El progreso de los medios de comunicación ha aislado las palabras de los bienes de consumo y ha diluido la realidad de estos. Ahora somos capaces de desarrollar imágenes sólo mediante palabras o videoimágenes, incluso aunque no vayan acompañadas de entidad alguna. De este modo, la vida simulada se ha autodifundido en otras áreas. Como resultado, la comunicación a través de los medios o, en otras palabras, la comunicación sin entidad ha llegado a ser una necesidad en nuestra vida diaria, hasta el punto de que la comunicación sin la red de los medios resulta imposible.
La comunicación que en su momento estuvo profundamente enraizada en una zona o en una comunidad local ha perdido su significación. Lo que prospera en nuestras ciudades se basa en esa red de medios de comunicación, efímeros e inéspecíficos, aunque numerosos, que rechazan la distancia física.
Cuando construimos arquitectura en una ciudad simulada, nos enfrentamos al desafío de resolver dos difíciles problemas. Uno es cómo podemos crear una obra de arquitectura como una entidad cuando los bienes de consumo, como entidades, están perdiendo su significación; el otro es como podemos construir arquitectura que resista el paso del tiempo cuando las comunidades locales han sido aniquiladas, y cuando las redes de comunicaciones a través de los medios aparecen y desaparecen sin cesar.
(…)
¿Qué clase de arquitectura sería posible bajo condiciones tan contradictorias?
No parece haber una respuesta definitiva para resolver estas cuestiones. Lo que a mi me resulta indudable, sin embargo, es que carece de sentido para nosotros quedarnos fuera de estas dos situaciones o tomar una postura desde la que no reconozcamos los dos problemas como contradicciones. Asi pues, lo que aún podemos hacer es ver en qué medida podemos salvar la brecha. Para el primer problema, se nos pide que resolvamos la cuestión de cómo hacer una arquitectura ficticia o a modo de videoimagen; para el segundo problema necesitamos aprender cómo hacer arquitectura efímera o provisional. Con ésto no quiero decir que la arquitectura haya de ser reemplazada con videoimágenes, ni que deban utilizarse edificios provisionales.
Más bien deberíamos construir arquitecturas ficticias y efímeras como entidades permanentes.
Extraido de la Revista El Croquis Nro 71. (1995). Autor: Toyo Ito. Arquitectura en una ciudad simulada. Traducción Jorge Sainz. Madrid.
Revista El Croquis
http://www.elcroquis.es/Home.aspx?lang=es
Más info
http://elojosalvaje.wordpress.com/?s=toyo+ito
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Then here are some significant part (in my opinion) a statement of Toyo Ito, which describes the simulated space, the source appears at the end of the post. (Parentheses indicate paragraphs omitted)
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At any time, the dream of a life leads to a new space.
For example, people in the years around 1975, dreamed of a modern life in a space with electrical appliances. The symbol of all that was a flat-roofed house, with large windows, and brightly lit, and topped with a low-pitched roof, a kitchen with a refrigerator and wall oven, dining chairs with chrome tube frame and thin backs curved wood, etc.This life involves some sort of modernized family. A father with a white shirt who works in a modern office built with steel and glass, and returns to his home, the kitchen and the dining room, where you expect a smiling wife and children. If a Volkswagen or a Citroen 2CV was parked outside, the image of that new life would be perfect.
While the ideal life was typical of electrical essentially embodied in the space of the modern way of life, we still have not found a suitable space for the ideal life of the computer age. Rather than housing the contrast is reflected more effectively in the difference between Volkswagen and Citroen were designed with forms involving various mechanical functions, whereas the Japanese cars of today, equipped with various intelligent electronic devices are covered with a skin surface design, no allusion to the varied technology inside. The design of the image of modern cars is irrelevant to its mechanism. Other appliances are based on a similar concept.
(…)
So what is the new life today? We are too busy to think seriously about it, for a battery of small spaces and fashion items capture our attention. Food, clothing and small appliances, placed on the shelves of department stores or in stores hour, shine brightly as if to realize our dreams. But after eat them, ponérnoslos or installed at home, lose their shine and seem to vanish. From that moment, we are doomed to keep looking for new ones.
(…)
Since the birth of the steel and glass have been looking for the universal space.However, universal space, which is almost like the coordinates of Euclidean geometry is not fully achieved, although uniformity is theoretically homogeneous.
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So, the phenomenon of homogenization in today’s architecture is expressed in a completely different aesthetic search of universal space. What is today’s homogenized society itself, and architects struggle in vain against it.
(…)
Today, our environment is full of empty brilliance.
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The simulated life is formed on the basis of a transparent film that covers the company.For example, men and women stop in certain places before going home after work to eat, sing, dance, chat, movies, theater, play games or go shopping. Time and space available somewhere between the office and home-exercise, for example, in a sports club, are totally fictitious. People will eat anything you serve as if the dishes had been prepared by his mother, sing and dance as if they were movie stars, discuss issues with whoever is around as if they were close friends, go shopping have good dreams, and act in an artificial space as if they were already running through the countryside or swimming in the sea. All of them are simulated, from space and the actions to anything they can get there. Moreover, this life and simulated space have invaded the offices and homes rather than remain modestly in a neutral zone as the center of the city. Our families and our jobs are now all simulated. Currently we can not distinguish reality from unreality.
We have lost not only the sense of sight, but also the taste, hearing, touch and other senses related to reality. We’re not sure what it is really tasty, from what we hear, what we really feel, etc. Our body has changed, although we do not realize it. This is because the systems of communication between us or between consumer goods and we have undergone radical changes. We have transformed our bodies so that we can reverse the relationship between reality and unreality to siemple movement of an image.
The progress of the media has isolated the words of consumer goods and has diluted the reality of these. We are able to develop images or video images just by words, even if not accompanied by any entity. Thus, simulated life has autodifundido in other areas.As a result, communication through the media or, in other words, non-entity communication has become a necessity in our daily life, to the point that without the network communication means impossible.
The communication at the time was deeply rooted in an area or a local community has lost its meaning. Thriving in our cities is based on the network media, transient and nonspecific, although many who reject the physical distance.
When building a simulated city architecture, we face the challenge of solving two difficult problems. One is how we can create a work of architecture as an entity when consumer goods, such as entities, are losing their significance, the other is how we build architecture that stands the test of time when local communities have been wiped out, and when communications networks through the media constantly appear and disappear.
(…)
What kind of architecture would be possible under such contradictory?
There seems to be a definitive answer to resolve these issues. What is undeniable to me, however, it makes no sense for us to stay out of these situations or take a position from which we do not recognize the two problems and contradictions. So, what we can do is see how far we can bridge the gap. For the first problem, we are asked to solve the question of how to make a fictional architecture or as a video image, for the second problem we need to learn how to make ephemeral or temporary architecture. This is not to say that architecture has to be replaced with video images, or temporary buildings to be used.
Rather we should build architectures fictitious and ephemeral as permanent entities.
Extracted from the Magazine El Croquis Nr 71. (1995). Author: Toyo Ito. Architecture in a simulated city. Translation Jorge Sainz. Madrid.
Magazine El Croquis
http://www.elcroquis.es/Home.aspx?lang=es
More info
http://elojosalvaje.wordpress.com/?s=toyo+ito
-34.593186
-58.401861
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